Transmutacion 1

Parte II

Discriminación:

En latín discriminare significa separar, distinguir, diferenciar. El diccionario de la RAE admite dos acepciones. Una es la recién mencionada y la otra se refiere a “dar trato de inferioridad a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos, etc”. Actualmente la palabra discriminar se usa fundamentalmente en su segunda acepción haciendo útil y extensivo el etc. del diccionario para incluir todo tipo de desvíos incompatibles con las buenas costumbres y moral cristiana.

Transmutacion 6Es absolutamente lícito, moral y socialmente, el discriminar entre lo bueno y lo malo, entre lo apropiado y lo indebido, entre lo culto y la barbarie, entre lo justo y lo injusto. Esto es especialmente importante en materia ética porque si no discriminamos, estamos traicionando nuestra conciencia y desechando la norma para que ejerzan su imperio moral sobre nuestra conducta.

Incluso desde el punto de vista estético podemos también discriminar, es decir, distinguir entre lo feo y lo hermoso, entre lo agradable y lo que no lo es, sin que ello constituya una afrenta o menosprecio al objeto de nuestra contemplación. De hecho, estamos siempre discriminando, hasta en los actos de índole doméstico o social como comprar, vender, elegir amigos, invitar a la casa, etc.

Lo que es reprobable es la discriminación negativa, aquélla que se opone a la justicia y a la moral. Por ejemplo, la discriminación racial, social o laboral. Esta última consiste en darle trabajo a un incapaz o a un familiar en lugar de otro que tiene más méritos para el puesto. O bien, otorgar un privilegio a quien no se lo merece por temor a ser acusado de ejercer discriminación, tal como ahora se está empleando el término, haciendo un mal uso de la extensión etc., del diccionario de la RAE.

En síntesis, debemos afrontar valientemente estas corrientes de manipulación conceptual, reafirmando que somos coherentes con nuestros principios al ejercer la discriminación positiva, que es propia de todo ser pensante, libre y moralmente bien formado.

Doctrina, ideología:

        Transmutacion 7 Doctrina es un orden de principios que puede proyectarse en el ámbito político, religioso, económico, social, etc., basados en el orden natural y que orientan la conducta del hombre, en el ámbito individual y colectivo. Así tenemos, por ejemplo, la doctrina de la Iglesia Católica, la doctrina de la Armada, la doctrina de cualquier otra institución que reconozca y respete el orden natural, principalmente el orden moral que de aquél se desprende. Contrariamente a la doctrina, existen las ideologías, las cuales son corrientes intelectuales específicas y cerradas, que se distinguen en su concepción y desarrollo, por descartar el orden natural, tratando de imponer una concepción del hombre y de la sociedad ajena a lo que naturalmente son. Así por ejemplo, proclaman que todos los hombres son iguales, desconociendo las diferencias y dones individuales que permiten la complementación en sociedad o bien proclaman el concepto de libertad como un fin y no como un medio por el cual el hombre busca su desarrollo.

Género, matrimonio, familia:

La palabra género, en una de sus acepciones, se usa para referirse a la determinación y división natural y biológica de la humanidad en dos sexos, masculino y femenino. Esta determinación no sólo es física sino conlleva aptitudes diferenciadas de índole psicológico y emocional, una manera de ser, que sin ser fatalmente incómoda para ninguno de los dos, está hecha para permitir y facilitar la propagación, supervivencia y desarrollo de la especie en forma natural a través de la complementación y ayuda mutua entre los esposos cuando forman una familia, cumpliendo cada uno funciones irremplazables en la crianza y formación de los hijos.

Sin embargo, de un tiempo a esta parte ha surgido una ideología denominada “perspectiva de género”, que afirma que las diferencias sexuales, sin considerar las obviamente físicas, son producto de una cultura con sus correspondientes conveniencias sociales en una época determinada y las diferencias entre ellos no tienen que ver con una naturaleza determinada que los haga a unos, hombres y a otros, mujeres. El género, para ellos, es una construcción cultural cuya causa no es el sexo y por lo tanto puede ser modificada de acuerdo a los intereses de cada cual, apelando a la libertad y libre decisión de cada individuo.

En otras palabras, este nuevo y evolucionado concepto de género deja en libertad a cada cual para orientarse al “rol” sexual que desee, ya que “el tradicional” es una construcción social y la naturaleza con su carga genética no tiene nada que ver en las opciones sexuales de cada uno porque, insisten ellos, esta tradicional inclinación sexual es producto fabricado por la cultura y es perfectamente lícito rebelarse contra esta sujeción y salirse de los roles asignados arbitrariamente a hombres y mujeres.

En base a esto, se asume una inexistencia de la esencia masculina y femenina y por lo tanto se puede rechazar una supuesta superioridad o diferenciación de los sexos, siendo entonces perfectamente iguales, sin diferencias. El establecer diferencias, para esta ideología, es mala y ofensiva para una equidad del ser humano y cualquier atisbo de construcción social y cultural que potencie estas diferencias debe ser “desconstruída”, cambiada, objeto aspirar a una “nueva perspectiva de género” que permita la absoluta igualdad y libertad para optar a una sociedad sin clases de sexo, no debiendo hablarse ya de hombre y mujer sino de “hombres heterosexuales, homosexuales y bisexuales” y “mujeres heterosexuales y homosexuales y bisexuales”.

Esta ideología ha sido impulsada fuertemente a través de organismos internacionales y ya está siendo enseñada en universidades extranjeras por las “feministas de género” y cuyos propósitos son “descontruir el lenguaje, las relaciones familiares, la reproducción, la sexualidad, la educación, la religión, la cultura” y toda otra forma de expresión humana que se oponga a sus propósitos.

Para “desconstruir” lo anterior, apuntan a cuatro puntos principales:

Transmutacion 8Cambiar, a través de la educación y los medios de comunicación, el concepto tradicional y natural sobre la masculinidad y femineidad.

Cambiar las relaciones familiares borrando las diferencias de conducta y responsabilidad entre padre, madre, marido, mujer, estableciendo en ellos un “género neutral”.

Cambiar los “roles específicos” de ocupaciones o profesiones “socialmente construidos” para hombres y mujeres.

Cambiar o evitar la reproducción humana biológica asegurándola con otras técnicas.

Es necesario aclarar que en el lenguaje de esta ideología, los términos “salud reproductiva” y “libre elección de reproducción y estilo de vida”, es una forma clave para referirse al aborto y a la homosexualidad y obviamente ven como principal opositor y obstáculo a sus propósitos, al matrimonio, la familia y religiones tradicionales, por lo que han optado en atacarlas, desacreditarlas e infiltrarlas mediante el activismo feminista.