Pensamiento Critico - Concepto 2

Origen del vocablo

El concepto de pensamiento crítico entraña actualmente tal relevancia que ya se ha constituido en una cátedra en varias universidades chilenas y es, por lo mismo, que tal relevancia cobra sentido en este sitio que está destinado a ilustrar, con brevedad y sencillez, los principales temas que nos afectan, para bien o para mal, en la sociedad que nos tocó vivir.

En primer lugar y acudiendo al origen de la acepción, nos encontramos que el verbo latino pensare, que significa  “pensar” (implica imaginar, crear, abstraer, analizar, sintetizar y solucionar situaciones problemáticas), y el verbo griego krienin, que podría traducirse como “decidir” o “separar”, son los dos vocablos que muestran el origen etimológico del término aludido.

¿Qué es el pensamiento crítico?

Pensamiento Critico 6El pensamiento crítico consiste entonces en analizar y evaluar la consistencia de los razonamientos, especialmente aquellas afirmaciones que la actual  sociedad reconoce como verdaderas en el sistema de la vida cotidiana. El pensamiento crítico evalúa el conocimiento adquirido y lo analiza  para saber si es cierto, o descartarlo por falso o ineficaz. Es lograr la mayor objetividad en la búsqueda de lo verdadero, bueno, justo, y demostrable.

Detallemos un poco más el concepto de Pensamiento Crítico

Analizamos y evaluamos a través de la observación, la experiencia, el razonamiento o el método científico. El referido pensamiento crítico exige claridad, equidad, precisión y realidad, ya que intenta evitar las percepciones subjetivas y particulares. Lo anterior se encuentra íntimamente relacionado con la detección de falacias que son el conjunto de mentiras o engaños con el objetivo de inducir al error o conseguir hacer daño a otro individuo o comunidad.

En el referido proceso utilizamos nuestra inteligencia y los conocimientos para llegar a tener una posición razonable y justificada sobre un determinado tema. Así, el pensamiento crítico debe saber reconocer y evitar las ideas preconcebidas que pueden resultar en prejuicios cognitivos; identificar y caracterizar los argumentos correspondientes y evaluar dichos argumentos y las fuentes de información.

El pensador crítico debe tener varias habilidades fundamentales para el desarrollo de dicho pensamiento. Entre ellas, la capacidad para interpretar tanto ideas como situaciones o antecedentes de diversa índole. También debe poseer habilidad para el análisis de lo que tiene ante sí: parámetros involucrados, intenciones del autor o fuente, procedencia de sus métodos y rigor doctrinal de acuerdo a la naturaleza de las cosas, pues sólo de esa manera se sabrá si se le otorga o le resta credibilidad para emitir las conclusiones.

A lo anterior, el pensador crítico deberá extremar la propia auto crítica, o sea tener la propia capacidad de auto examinarse con el solo fin de no perder objetividad y validez en las propias conclusiones.

El pensamiento crítico no implica pensar en forma negativa o con la predisposición solo a encontrar fallas o defectos. Por el contrario, solo busca la realidad de las cosas, la objetividad que los mismos hechos respaldan. Es por eso que una de las principales características del pensamiento crítico es eludir las presiones sociales que llevan a la homogenización y conformismo.

El pensamiento crítico sabe reconocer y evitar los distintos engaños a los que es sometido en la vida diaria y en los argumentos en contrario con que suele enfrentarse. Por eso es severo y exigente en la objetividad de las fuentes de información, especialmente las fuentes abiertas,  como los medios de comunicación, ya que éstos normalmente tienden a distorsionar la realidad por incentivos de “rating” o por influencias ideológicas. La premisa del pensamiento crítico es dudar de todo lo que se lee o escucha, para acercarse con mayor precisión a los datos objetivos.

El pensamiento crítico es aquel que solo acepta por válido lo que se funda en razones o argumentos, y no lo que quiere imponérsele como ideas o premisas dudosamente incuestionables.

Lo importante es no confundirlo con la crítica infundada, aquella que se hace emocionalmente, sin razones de peso, sin argumentos racionales o que se hace a sabiendas de causar un daño sin detenerse ante la calumnia o la mentira. La crítica infundada, cargada emocionalmente o malintencionada, normalmente acude al descrédito gratuito. Aplica la tristemente frase atribuida a Voltaire: “Miente, miente, que algo queda”.

La Vigilancia es una virtud ciudadana:

Diariamente las personas reciben  mensajes contradictorios, inmorales, vejatorios, demagógicos; y otros útiles y provechosos. Saber discriminar entre ellos, y tomar lo que sirve, es tener pensamiento crítico. Lo mismo es válido para los programas políticos, en los cuales se debe considerar si lo ofrecido por el candidato en su campaña política tiene sustento o se trata solo de meras utopías.

El pensamiento crítico es indispensable para el buen funcionamiento de las sociedades pues supone escuchar a los demás, tomar lo positivo, discutir lo que parece negativo o erróneo, escuchando las razones del otro; y por lo tanto, dado el caso, también cambiar nuestro propio punto de vista, si nos convencemos de que no es el adecuado.