Conocer 4

Conocer 5Nuestra identidad cultural está definida por todo ese bagaje histórico que hemos heredado y que ha sido corroborado por esa trayectoria de trabajo, abnegación y heroísmo de nuestros antepasados.

Cuando hablamos de identidad cultural estamos refiriéndonos a cuán afectos nos sentimos a determinada forma de ser, cuán profundo tenemos arraigado ese sentido de pertenencia o participación a nuestra nacionalidad y todo lo que ella significa en el sentido de encontrarnos en determinado lugar, tener apellidos que esta tierra ha escuchado por cientos de años, conocer nuestros antepasados y costumbres, descubrir los vínculos reales con lugares y personas reales que nos unen con el tiempo pretérito donde se forjó nuestra identidad como chilenos y que aún continuamos enriqueciéndola nosotros.

La identidad cultural es lo contrario al desarraigo cultural que está representado por el olvido, ignorancia, abandono o vergüenza que una persona experimenta por sus orígenes.

El desarraigo nacional y familiar puede llevar a una comunidad a una indeseable orfandad cultural y a la pérdida de aquellos principios que marcan una orientación definida en el decurso de nuestras vidas, por lo demás, tan breves y aceleradas que no vale la pena abandonar una cultura cierta y rica en logros a través de los siglos.

Un conocido historiador chileno, Julio Retamal Favereau asevera “Occidente no sabe a dónde va porque ha olvidado de donde viene”. ¿Será que Chile no sabe a dónde ir porque olvidó su pasado?

Vale la pena entonces conocer nuestro pasado, lo bueno y lo malo, porque en ese conocimiento reflexivo estriba no volver a cometer errores pretéritos y encaminarnos en la senda para lograr una vida buena y, ¿por qué no?, una vida plena, a nivel nacional y personal.