Torpedera Colo-Colo 3

Torpedera Colo-Colo 2La torpedera  Colo Colo” fue una lancha torpedera de defensa de puerto de la Armada de  Chile que combatió en la Guerra del Pacífico y fue el único navío de guerra chileno destinado al Lago Titicaca durante ese conflicto. Efectuó la acción naval a más altura mundial de la historia en lo que fue llamado la Toma del lago Titicaca.

La torpedera fue bautizada con el nombre de Colo Colo, un mapuche, que se lanzó a la fama cuando logra hacer elegir “Toqui” a Caupolicán, mediante la creación de una prueba consistente en levantar un tronco por una mayor cantidad de tiempo. Al aceptar los jefes mapuches Tucapel y Lincoyán esta prueba, sin quererlo, le dan tiempo a Caupolicán de llegar a la reunión y le facilitan el triunfo ya que la prueba le era favorable al último en realizarla.

Construida por Astilleros Yarrow of Poplar, Isla de los Perros, río Támesis, Londres, con el número de construcción 476. Fue enviada por vía marítima a Chile. Llegó encajonada por partes, siendo armada en 1880 en Valparaíso. Fue asignada a la Flotilla de torpederas chilenas con el numeral 2.

Durante la Guerra del Pacífico se distinguió en 1880 en los ataques de lanchas en El Callao. Participó en el Segundo Combate de Torpederas el 6 de diciembre de 1880 .Se mantenía el bloqueo de El Callao con la corbeta “Chacabuco”, la cañonera “Pilcomayo”, el monitor “Huáscar” y el transporte “Angamos” , a cargo del Capitán de Fragata Oscar Viel Toro. De día los buques fondeaban en la isla San Lorenzo y de noche cruzaban la bahía, sirviéndoles de avanzada las lanchas torpederas, constituidas por la “Fresia”, al mando del Teniente 1o. Álvaro Bianchi Tupper, la “Guacolda ” al mando del Teniente 2o. Recaredo Amengual Navajas y las “Colo Colo” y “Tucapel” al mando de los Guardiamarinas Gaspar García Pica y Víctor M. Donoso, respectivamente.

La toma del lago Titicaca fue una campaña lacustre realizada en el lago Titicaca, ubicado en las fronteras de Bolivia y Perú, en 1883 durante la Guerra del Pacífico. Consistió en transportar una lancha torpedera desarmada por ferrocarril desde el puerto de Ilo hasta Puno y lanzarla a las aguas del lago, para operaciones de patrullaje y de esa manera evitar la navegación, las comunicaciones y el posible uso militar de fuerzas bolivianas y peruanas. Con esta operación se logró ejercer el control en la zona hasta el final de la guerra.

El 20 de octubre de 1883 ya se había firmado la paz con el Perú, en el Tratado de Ancón, en Lima. Sin embargo, en Chile subsistían algunas sospechas de apoyo y hostilidad de Bolivia a la causa peruana, con transmisión de información de inteligencia y armamento en algunas patrullas, por medio del vapor boliviano “Yavarí”, en el lago Titicaca. Además el contraalmirante Lizardo Montero se resistía en la ciudad de Arequipa a pesar del acuerdo en Ancón, y negociaba con Bolivia para que esta volviera a reiniciar las operaciones de guerra.

Las tropas del Ejército chileno se dirigieron a tomar la ciudad de Arequipa, logrando ocuparla sin resistencia debido a una revuelta que se produjo contra los líderes peruanos de la ciudad. Lizardo Montero y César Canevaro ante esto se habían retirado a Puno para continuar la resistencia con el apoyo de Bolivia.

Al llegar a Puno, en la orilla del Titicaca, abordó con sus hombres un pequeño navío, el “Yavarí”, para marchar hacia el puerto lacustre de Chililaya, en Bolivia, donde le esperaba el General Narciso Campero con dos batallones bolivianos para iniciar las hostilidades contra Chile.

Campero, en primeras instancias, iluso y desconectado de la realidad que vivía el Perú por esos días, creía que su modestísima tropa bastaría para salir a defender a Arequipa. Sin embargo, enterado de los pormenores de lo sucedido según se lo relató el propio Montero, la desazón se apoderó del líder altiplánico. De inmediato comenzaron a negociar la posibilidad de iniciar hostilidades y retrasar la rendición de Bolivia que llevaba largo tiempo conversándose con Chile con tiras y aflojas de parte del gobierno paceño, destinados a ganar tiempo e impedir que los chilenos decidieran ocupar el Palacio Quemado, prácticamente desprotegido y al alcance de la mano de las fuerzas chilena.

Mientras, se había dado la orden de perseguir a Montero. Una división comandada por el coronel Diego Dublé Almeyda, formada por los batallones Lautaro y Coquimbo, un escuadrón de Carabineros y Artillería, salieron desde Arequipa hacia Puno por la línea férrea, abordando tres trenes. Al llegar a la ciudad de Puno a orillas del Titicaca, sus autoridades locales entregaron de inmediato el lugar y se declararon en favor del gobierno de Miguel Iglesias.

Sin embargo, misteriosos peruanos y bolivianos intentaron imitar las guerrillas de la Sierra y, valiéndose de los botes de totora que usaban los indígenas en el lago, hicieron desde sus aguas algunas descargas contra posiciones chilenas intentando amedrentarlos.

Por esta razón, el general Velásquez decidió contestar, deteniendo esas fuerzas sin la necesidad de despliegues de fuerzas, por lo que solicitó enviar a Puno, desde Mollendo, una pequeña lancha torpedera desarmada, la “Colo Colo”.

El mismo general Velásquez comandó la expedición militar a Arequipa-Puno en un acabado plan estratégico en 1883. En esta campaña ideó, planificó y llevó a cabo el llevar vía ferrocarril la lancha torpedera “Colo Colo” al lago Titicaca (3812 msnm), con su dotación de personal, armamento y municiones.

La torpedera fue transportada por ferrocarril desde el puerto de Ilo hasta Puno y lanzada allí a las aguas del lago Titicaca, donde realizó operaciones de patrullaje con una tripulación de dos oficiales y 25 marinos, al mando del teniente 1º Ángel Custodio Lynch Irwing. Así inició diversos patrullajes, constituyéndose en el primer buque de guerra extranjero en navegar en el Titicaca y el primer buque de guerra chileno que surcó las aguas más altas del mundo.

La presencia de la torpedera en el lago impidió las comunicaciones lacustres y su uso para fines militares al igual que cesaron los ataques desde botes de totora por los guerrilleros de la zona. Todas las embarcaciones peruanas que se habían refugiado en Chileyaca, se entregaron a las autoridades chilenas encabezadas por el Coronel Dublé Almeyda.

En Bolivia ante la presencia amenazante de la torpedera y el movimiento de fuerzas chilenas en su frontera diluyó todo plan para comenzar hostilidades y de apoyar al contraalmirante Montero para oponer resistencia. Al contrario, estos hechos convencieron al gobierno altiplánico de terminar con el estado de guerra.

La clase dirigente boliviana estaba dividida sobre qué actitud tomar, pero fue ganando terreno la postura de alcanzar la paz. Finalmente el 4 de abril de 1884, se firmó en Valparaíso el Pacto de Tregua indefinida, que daba por terminado el estado de beligerancia y fijaba nuevas fronteras provisorias.

Cumplida su misión volvió a las aguas del Pacífico y fue llevada a Valparaíso, donde después de apoyar algunas labores hidrográficas, la Torpedera fue desmantelada en 1885.

JPH