Palestino 4

Palestino 2Soy un orgulloso palestino que creció en un campo de refugiados y que formó una gran familia. Quiero paz y prosperidad para mi pueblo. Quiero que se termine la miseria y la destrucción.

Después de 66 años de errores y oportunidades perdidas, es tiempo para que nosotros los palestinos creemos las condiciones para la paz y trabajemos para un mejor futuro. Es tiempo de que dejemos de pretender que podemos destruir a Israel o empujar a los judíos al mar. Es tiempo de que dejemos de escuchar a los musulmanes radicales o a los regímenes árabes que nos utilizan para perpetuar una inútil, destructiva e inmoral guerra con Israel.

Nuestra triste realidad

Seamos realistas. Nosotros los palestinos no lo estamos haciendo bien.

En Gaza, nuestras escuelas son controladas por fanáticos musulmanes que adoctrinan a nuestros niños, y Hamas utiliza a nuestros civiles como escudos humanos en una fracasada guerra contra Israel. Hamas mantiene el poder a través de la violencia, y se asegura de que el dinero sea gastado en arsenal antes que en mejorar las vidas de los palestinos. Mientras el Presidente Abbas es rápido en denunciar a Israel cada vez que ataca a Hamas, él no tiene absolutamente ninguna habilidad para impedir que Hamas provoque a Israel.

En Cisjordania, si bien Abbas ha sido incapaz de detener la construcción de asentamientos israelíes, los únicos buenos empleos se encuentran en compañías israelíes, y el movimiento BDS (Boycott, Divestment and Sanctions) está haciendo su mejor esfuerzo para quitarnos esos trabajos. Abbas lidera una dictadura corrupta y utiliza los fondos internacionales para consolidar su propia administración en lugar de desarrollar la economía palestina.

En Jerusalén del Este, hay tanta desconfianza hacia la AP que la mayoría de los palestinos prefieren vivir bajo el Gobierno de Israel que bajo la AP, y aún así algunos de nosotros parecemos incapaces de vivir en paz con los judíos.

En los campos palestinos en países árabes, nuestros derechos humanos son constantemente violados, y somos simplemente utilizados por nuestros anfitriones árabes para conseguir sus propios objetivos.

Los hechos sobre Israel

A pesar de lo que nos digamos a nosotros mismos, Israel está aquí para quedarse. Además, tiene derecho a existir. Es la nación de los judíos, pero también una nación para árabes israelíes que tienen mejores vidas que los árabes en cualquiera de los países árabes. Debemos aceptar estos hechos y seguir adelante. El antisemitismo promovido por Hamas, Fatah y el movimiento BDS no es la respuesta para nosotros los palestinos.

La respuesta es vivir en paz y democracia, lado a lado junto a Israel. Perdimos muchas oportunidades para hacer eso mismo. La perdimos en 1947 cuando los regímenes árabes nos alentaron a rechazar el plan de partición de la ONU. La perdimos entre 1948 y 1967 cuando nos negamos a crear un estado junto a Israel. La perdimos de nuevo todas las veces después de eso, cuando nos negamos a la solución de dos estados que nos presentaron.

Un nuevo enfoque

Para hacer paz con Israel, debemos cambiar nuestro enfoque. Tenemos que aceptar que el derecho al retorno será resuelto a través de una compensación monetaria que le permitirá a los refugiados palestinos o establecerse países árabes o en Palestina. Tenemos que aceptar que la seguridad de Israel es clave en cualquier solución. Tenemos que aceptar que Jerusalén del Este debe permanecer parte de Israel.

Nuestro más importante cambio de enfoque, sin embargo, y uno en el cual necesitamos la ayuda de la comunidad internacional, es que necesitamos un gobierno secular elegido democráticamente que responda a las necesidades de nuestra gente. Como escribí en Agosto de 2008 con Nathan Sharansky, un ex disidente soviético y autor del libro “The Case for Democracy” (“El Caso por la Democracia”), no habrá paz sin democracia. Mientras el apodado líder palestino sea capaz de utilizar los fondos internacionales para consolidar su propia red de compinches corruptos, los palestinos no confiarán en él y buscarán la alternativa, que tristemente resulta ser Hamas.

Como Sharansky y yo escribimos en 2008, la lógica israelí e internacional, que dice que fortalecer a un líder corrupto y no democrático, asegurará que sea “capaz de luchar contra Hamas y forjar la paz final con Israel” no funciona. Casi siete años después, es aún más claro que este enfoque no lleva a ningún lugar. El Presidente Abbas no tiene credibilidad entre los palestinos, e incluso si es que quisiera un tratado de paz (lo que es dudoso), no tiene la habilidad para vendérselo al público palestino.

Lo que nosotros los palestinos necesitamos es una sociedad fuerte y civilizada con instituciones democráticas, y necesitamos un término a las violaciones a los derechos humanos, incluyendo aquellas perpetradas por palestinos y otros árabes. Donantes internacionales bien intencionados deben asegurarse de que su dinero sea utilizado para lograr este objetivo, y no para apuntalar a Hamas o Fatah. No hay duda de que se requiere mucho trabajo, pero por lo bajo necesitamos revertir la tendencia actual que está causando que la sociedad palestina se aleje aún más hacia un gobierno corrupto y brutal, tanto en Gaza como en Cisjordania. Irónicamente, es sólo en Jerusalén del Este, bajo dominio israelí, que la mayoría de los palestinos se sienten adecuadamente representados por sus políticos.

Esperanza para el futuro

A pesar de nuestro predicamento actual, creo nuestro futuro será brillante si hacemos lo necesario para lograr la paz. Podemos tener una democracia secular que persiga nuestros mejores intereses. Podemos vivir en paz con Israel y los judíos, y nos podemos beneficiar del éxito económico y valores democráticos de Israel. Está a nuestro alcance transformar a nuestro enemigo de mucho tiempo en un amigo. Tenemos una decisión que tomar, y podemos ejercer esa decisión hacia un mejor futuro para nuestra gente.

Fuente: The Times of Israel