DAZA 3

DAZA 1En el penal Punta Peuco ya se encuentran a esta fecha 102 “Militares Prisioneros Políticos” (MPP), todos del Ejército, Armada, Fuerza Aérea, Carabineros, Investigaciones e incluso Gendarmería. Su cantidad irá aumentando, se comenta,  de acuerdo al resultado de la  “caza” de ex uniformados que están efectuando con especial esmero muchos jueces y ministros de corte, simpatizantes de la izquierda; se cuchichea, también,  y capaz que sea cierto, que si la “caza” es de capitanes de navío, coroneles, almirantes y generales, –o sea, de todos aquéllos que ahora ostentan en retiro esos rangos y que hace ya más de 40 años, en su juventud, defendieron a Chile del ataque global marxista contra nuestras costumbres y forma de ser y de vivir,intento que fue desarrollado por más de 20.000 extranjeros armados– ello les “suma puntos” a aquellos jueces para lograr culminar su carrera judicial sentándose en un sillón de la Corte Suprema.

Pero muchos de estos jueces, tal vez por sentirse ya “supremos”, como “dioses”, no sólo “cazan selectivamente” sino que también ellos mismos “juzgan a su manera”, irrespetando las leyes vigentes, pues en el desarrollo de sus procesos han cometido inconstitucionalidades, arbitrariedades e ilegalidades, eludiendo el aplicar la amnistía y la prescripción. Tampoco se han regido por el nuevo “Sistema Procesal Penal Acusatorio” vigente para el resto de los habitantes nacionales, pues han hecho uso del antiguo “Sistema de Procedimiento Penal Inquisitivo”, desfavorable para los imputados. Esto ha perjudicado  grandemente a los ahora MPP y constituye una “discriminación arbitraria e inconstitucional” y también “intencional”,que contraviene diversos tratados internacionales ratificados y vigentes en Chile, al vulnerar garantías tales como la “igualdad ante la ley” y“el debido proceso”y aplicar en casi todos los casos juzgados el falso concepto del “secuestro permanente“ sugerido por Patricio Aylwin y asumido de inmediato por estos jueces, lo que ha permitido que éstos emitan sus fallos basados en una “ficción jurídica” que a todas luces es irreal, ilegal y marcadamente de carácter político. ¿Estará arrepentido Dn. Patricio del tremendo desbarajuste judicial que su proposición ya ha generado?

Pero en Punta Peuco acaecen también otras situaciones que no son de responsabilidad del Alcaide sino de los jueces, como la que vive el Suboficial Infante de Marina Bernardo Daza Navarro, prisionero militar político que padece de cáncer terminal–por lo que sufre muy fuertes dolores que ya no logran ser mitigados con la doble dosis de morfina que se le aplica–y que sólo puede ser alimentado con líquidos vía sonda nasal a su estómago. Pese a todo lo anterior, es mantenido prisionero en Punta Peuco y ya en 11oportunidades ha sido trasladado en forma muy poco digna para un enfermo terminal hasta el Hospital Militar, para estabilizarlo, siendo luego devuelto al penal. Pareciera que el juez a cargo de su proceso sufre de una tremenda inhumanidad e irrespeto no sólo para con un ser humano que ya está desahuciado y cercano a su muerte, sino también para con su familia, al demorar en exceso el trámite legal que permita al Suboficial pasar sus últimos días de vida en su hogar junto a su familia.

Para el Suboficial Daza y el resto de los MPP no rigen los 30 artículos de la Declaración Universal de Derechos del Hombre, aprobada y proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 Diciembre 1948, como tampoco los Derechos Constitucionales indicados en los artículos 19 y 20 de nuestra actual Constitución Política. Sólo rige el “Ni perdón ni olvido”, lema marxista, respetado al pie de la letra por estos jueces-dioses. Y hay otros casos de MPP enfermos que han sufrido un trato semejante.

Si Ud. desea conocer las inconcebibles irregularidades que contienen muchos de los procesos seguidos contra los Militares Prisioneros Políticos de Punta Peuco, me permito recomendarle que lea el libro “Procesos sobre violaciones de los Derechos Humanos” del abogado don Adolfo Paúl Latorre, en que éste relata en 761 páginas, “la verdad verdadera” de aquellos procesos.