21MAYO 3

Viña del Mar,  1 de Mayo 2016.

Sr. Director:

21MAYO 0Ha llegado otro Mayo, el número 137 contado desde aquél de las gestas de Iquique y Punta Gruesa; día 21, en que la corbeta Esmeralda y la goleta-cañonera Covadonga dieron gloria a nuestro Chile. Día en que el sacrificio de Prat y su dotación encendió la chispa del patriotismo en las mentes de miles de chilenos, que se enrolaron en las filas del Ejército y la Armada; día en que Condell y su tripulación lograron que el adversario perdiera una de sus naves capitales, permitiendo el transporte seguro por vía marítima  de las fuerzas del Ejército hacia el norte, en demanda de la victoria final.

Ambos comandantes-líderes y sus dotaciones actuaron de acuerdo a las limitadas posibilidades de sus viejas naves, logrando alcanzar sus respectivos objetivos incentivados por amor a su Patria.

Pero….¿Qué es la Patria? Hay diversas definiciones. Una indica que ella “es la  nación propia, con la suma del pasado, presente y futuro.” (RAE)

Pero hay otra que expresa la existencia de la patria bajo dos aspectos:

Una es la “Patria Material”, que se refiere al terruño donde se nació, dentro del cual se tiene relaciones más estrechas con la familia, con amistades y otras de carácter social, que con el resto del mundo; es el lugar donde uno se siente cómodo, agradado y seguro; es el cariño que uno siente por su tierra de nacimiento; es la nación.

 La otra es de carácter místico, la Patria Espiritual, aquella en que su elemento esencial es el recuerdo del pasado, la observancia de las tradiciones. Según Emile Faguet, quien fue miembro de la Academia Francesa, la Patria Espiritual “es el cementerio”. A su vez, el crítico francés Alphonse de Lamartine, afirmaba que “es la ceniza de los muertos, la que creó la patria.”

 Siguiendo estos pensamientos, aquel 21 de Mayo de 1879 nuestros héroes navales lucharon por su Patria Material y aportaron con su muerte y su victoria a la Patria Espiritual, la que a lo largo de ya 137 años ha mantenido vivo su recuerdo y nuestro respeto y agradecimiento, porque hoy somos lo que somos, en parte importante, gracias a ellos.

Atentos saludos

                                                                                Adolfo Carrasco Lagos