21ABUELO 3

21ABUELO 1Parece que vamos a tener que llegar al absurdo de celebrar el 21 de mayo en otra fecha. Total, ¿qué más absurdo que el que vivimos hace unos días?

Algunos políticos aparecieron diciendo que en la fecha que fuera la cuenta pública (cuento público, mejor), iba a quedar la embarrada igual. Otros, que en el lugar que fuera también daba lo mismo.

Oiga: si la embarrada  “va a quedar igual” (porque son incapaces de ponerse los pantalones o porque no quieren), por lo menos que no sea el día en que conmemoramos las Glorias Navales. Ya es hora de cambiar el cuento para otro día, creo yo.

Mi abuelo iba al homenaje con mi papá y mis tíos. Mi papá fue varias veces con mis hermanos. Yo iba hace unos años a cantar  con el coro de mi colegio, cuando todavía no era todo desquiciado. Muchos cabros chicos ilusionados, familias entretenidas en el desfile posterior por las calles porteñas, muchos vecinos encontrándose y viendo pasar al hijo, tío, sobrino o amigo. Música, historia, vida… Chile. Era una celebración en torno a algo público, gratuito y de calidad. Después empezaron a apedrear a la Escuela Naval y al Maipo mientras desfilaban, y lo demás ya lo sabemos: ruido, piedras, destrucción, fuego, humo, muerte…Chile.  Me da pena ver cómo a los porteños les quitan lo poco que tienen. Los que “usan a Valparaíso como escenografía para sus “performances”, que buscan instalar el terror en el corazón del espacio público”- en palabras de Warnken –  están haciendo enojar a los porteños.  Y yo no le recomiendo a nadie meterse con porteños enojados: a ver si quieren ver cobrar sentido a la expresión “los choros del puerto”.

La declaración de la FEUC referente a estos hechos deja mucho que desear, por liviana y por falta a la verdad: desliga totalmente la manifestación estudiantil de lo que pasó el 21 y de la violencia en general. Claro… es que imagínense andar relacionando hechos de violencia con las marchas de los estudiantes: ¡es como mezclar peras con manzanas! La frase de la declaración “este tipo de actos no se corresponden de ninguna manera ni con las movilizaciones estudiantiles ni en la forma en que nos manifestamos”, es algo fantasiosa: Si quieren desligarse de los hechos de violencia, háganlo como personas individuales; pero si quieren hablar como miembros del movimiento estudiantil, asuman las conductas de este por muy aisladas que sean.

Apena también que ni por una vez sean capaces de dejar de lado sus mensajes (no tan) subliminales y saquen la  “represión y violencia de estado que tantos han sufrido”. La declaración se resume en algo así como “lo sentimos mucho mucho, pero no tenemos nada que ver y les recordamos la represión de estado, que tanto viene al caso”. Por lo menos yo, esperaría algo más de una FEUC, sea cual sea su línea política. Un momento así de delicado no debiera ser espacio para alzar consignas manoseadas, sino para hablar claro y hacer una autocritica. A todo esto, prefiero ni imaginarme en qué hubiera terminado ese día si no hubiera habido “violencia de estado”. Y, a todo esto, las reacciones contra la violencia que siempre los ha hecho sacar hashtags, fotos, pancartas, chapitas, jockeys, banderas y afiches se vio ahora reducida a una declaración de media plana.

Sabemos que no todo el movimiento estudiantil tiene que ver con hechos de violencia. También sabemos que hay muchos hechos de violencia no son responsabilidad de ningún miembro de este movimiento. Lo que nos parece inaceptable es desligarse de toda relación con los hechos, para luego salir con frases que ya nos sabemos de memoria: “hechos aislados”, “lo condenamos transversalmente”, “nuestra marcha fue pacífica”, “no vamos a dejar que eso opaque nuestra convocatoria”… (Y esta actitud es aun más grave cuando las marchas a las que se adhiere no están autorizadas, porque es un atentado expreso contra nuestro Estado de Derecho).

Agotan los políticos que no entienden nada, agotan las declaraciones inconsistentes, las banderitas moradas que se aparecen hasta en la sopa (perdón… solo en manifestaciones pacíficas), los revolucionarios de cartón, los que quieren “construir un Chile nuevo” destruyendo (cuando apuesto a que no son capaces ni de hacerse cargo del comprobante de carga de la BIP), los defensores chantas de los derechos humanos que se les olvida su causa cada cuatro horas, o en el mismo momento en que la están defendiendo.

Nadie habló de Prat el 21. La cara de lata de Bachelet en el Monumento es la guinda de la torta.

Somos unos malagradecidos… ¿Y qué le decimos a los hijos y a la viuda de don Eduardo Lara?: “Estábamos celebrando el 21 de mayo”

Rosario Corvalán Azpiazu

Estudiante de Derecho UC