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parlamentarios-1“la Cámara Baja opta por ampliar el Congreso y no arrendar oficinas en mall” nos anuncia en primera plana El Mercurio de Valparaíso del 2 Diciembre recién pasado.

Recordemos cómo se fue gestando esta situación:

El gobierno de la presidente Bachelet había prometido reformar el sistema electoral vigente en el país, lo que involucraba aumentar el número de parlamentarios.

En Mayo 2014, el entonces Ministro del Interior, Peñailillo, aseguró en forma reiterada al país que el aumento de congresales, por ningún motivo, iba a significar un mayor gasto para el Erario Nacional.

 En Agosto siguiente, el mismo ministro cambió su versión, afirmando que “esta reforma tiene un costo… pues es evidente que hay costo en los nuevos escaños…pero afirmamos que este costo no irroga gasto fiscal y puede hacerse con cargo a los recursos de las dos corporaciones” (Mercurio, 6 Agosto 2014).

Entre el 13 y 14 Enero 2015, el Senado aprobó el proyecto de ley que sustituye el sistema electoral binominal por otro de carácter proporcional inclusivo y      aumenta la representación del Congreso Nacional, de 38 a 50 los senadores y de 120 a 155 los diputados.

El 05 Mayo 2015, se publica la ley 20840, que oficializa dicho acuerdo del Senado.

En Marzo 2016, el nuevo presidente de la Cámara Baja, Osvaldo Andrade, ratificó que necesitará recursos adicionales para los 35 nuevos diputados que ingresarán en 2018.

El 17 Junio 2016, la Biblioteca del Congreso Nacional presentó un informe sobre los gastos que significan para el Erario Nacional el incremento de legisladores, estimándolos en $15.000 millones anuales, agregando   que…”ello, pese a que, según informe financiero asociado al proyecto, se indicaba que esta ley no irrogará un mayor gasto fiscal, en lo que respecta a la composición del Parlamento.”

(Peñailillo había informado que no se incurriría en un gasto fiscal para pagar los $4.300 millones que (según él) involucraba el costo total anual de los nuevos escaños, sino que tal costo sería cubierto con recursos que tiene acumulados el Congreso).

02 Diciembre 2016: Los medios difunden que los 47 nuevos parlamentarios, con sus oficinas y estacionamientos, “no caben”  en el actual edificio del Congreso, por lo que se trató  de arrendar espacios para ellos en el Mall Paseo Ross que se construye en  Valparaíso, mas luego se decidió construirlos al interior del Congreso. Pero para obtener la autorización correspondiente, se tendrá que cumplir antes con el trámite de “recepción municipal“ de las obras del edificio del Parlamento en el municipio porteño, pendiente desde hace 26 años, que acumula ya una sanción de más de $1.000 millones.

A la vez, El Mercurio porteño también informó que el Secretario General de la Cámara de Diputados negó que la irrupción de 35 diputados y 12 senadores adicionales en el Congreso implique aumentar los montos destinados para el funcionamiento del Legislativo… y que la Cámara Baja ha ahorrado este año $1.300 millones, a fin de solventar los costos que implicarán la llegada de nuevos legisladores, y no el valor total de la medida.

Enredosas todas estas afirmaciones que, más que aclarar el asunto, desinforman e incluso se contraponen. Pero sí hay algo muy claro: el costo total del proyecto de sustitución del sistema electoral será muchísimo más caro que lo estimado por los jerarcas de la Nueva Mayoría, aún sin sumarle el costo de la construcción de nuevas dependencias, más la multa por incumplir la recepción municipal. Si aquellos mandamases no lo sabían, fue porque no fueron capaces de considerar en su proyecto todos los factores y costos involucrados en el asunto y, si lo sabían, fuimos todos engañados.

¿Cómo es posible que el 2º Poder del Estado no haya cumplido a lo largo de 26 años con su obligación (y ejemplo) de tramitar oportunamente la recepción municipal nada menos que del edificio del Congreso Nacional?

¿Cuántos proyectos habría podido desarrollar la municipalidad porteña en beneficio de su comunidad con esos $1.000 millones no percibidos?

¿El ahorro de $1.300 millones acumulado en un año por la Cámara Baja y aquél de $ 4.300 mencionado por Peñailillo, significan que el Senado y la Cámara Baja están recibiendo aportes anuales sobredimensionados, que podrían restarse  en beneficio de otras necesidades nacionales?

¿Cómo es posible que los parlamentarios no hayan sido capaces de darse cuenta (si así fue) que los 47 nuevos diputados y senadores requerían de muchos metros cuadrados de espacio para instalarse, los cuales no estaban disponibles y que ahora obliga a construirlos a quizás que precio?

Como ya es su costumbre, este proyecto fue deficientemente gestionado por la Nueva Mayoría, apurando su desenlace. Lo único que interesaba al gobierno de la presidente Bachelet era cambiar, antes del término de su mandato, el sistema electoral vigente, pues ello les otorgará ventajas (electorales) en el futuro. Poco o nada les importó el tremendo gasto que ello involucra y, menos aún, que los nuevos 47 parlamentarios no tuvieran cupo para instalarse en el Congreso. Este es otro de los ya muchos ejemplos del por qué los políticos están tan mal evaluados y tan desprestigiados.  

                                                                Adolfo Carrasco Lagos.