Viña del Mar, 28 Octubre 2018

LA IMPORTANCIA DE UN PUERTO PARA RAPA NUI

Adolfo Carrasco Lagos

130 años han transcurridos desde que el capitán de corbeta de nuestra Armada, Policarpo Toro Hurtado, tomara posesión de Isla de Pascua en nombre de la República de Chile, el 9 septiembre de 1888.

A través del tiempo, esta isla de origen volcánico y configuración triangular, ubicada a 2030 millas náuticas (3760 Km) de nuestro litoral y asentada en la misma latitud del Puerto de Caldera, se dio a conocer al mundo no sólo por sus moais y otros monumentos pétreos, sino también gracias al misterio – con variadas hipótesis sin respuesta – del cómo esos gigantes fueron trasladados desde su “fábrica” en los faldeos del volcán Rano Raraku, a sus actuales ubicaciones.

Sus habitantes, que lindan en 7000, más otros cientos de población flotante, dependen 100% de la vía marítima para subsistir pero, increíblemente, los diferentes gobiernos pos 1990 nunca han proporcionado los recursos necesarios para la construcción de un puerto, consistente en un muelle o molo para el atraque de una nave de mediana capacidad, protegido por rompeolas; ello permitiría no sólo contar con aguas quietas para las labores de descarga y carga, sino también para albergar otros tipos de embarcaciones con las que debiera contar una isla tan aislada y alejada del resto del mundo.

En 1984 tuve la oportunidad de visitar el Instituto Nacional de Hidráulica de Peñaflor, para conocer el anteproyecto de un puerto en la Isla, solicitado en ese entonces por su gobernador. “Papa Haoa” fue el sitio elegido, que se encuentra en la costa surweste isleña, entre “Punta Roa” y “Hanga Roa Tai”.

Este proyecto constaba de las siguientes capacidades, de acuerdo al rol considerado:

Para transporte marítimo: atraque de nave de 2.000 DWT, y eslora de 90 m, manga de 13,3 m y calado de 6,8 m.

Para operaciones pesqueras: 5 goletas de 30 tons y 2 goletas de  100 tons.

Para actividades turísticas: 3 yates tipo oceánico, 3 lanchas para pesca en altamar, 10 lanchas menores deportivas.

Para actividades de salvataje y soberanía: 1 lancha de rescate de 3,5 tons, de19,7 m de eslora y calado de 1,36 m, más 1 lancha patrullera naval de 3,5 tons.

Lamentablemente, debido al terremoto que asoló al país en marzo de 1985, el proyecto se fue al agua, pues los dineros debieron reorientarse en beneficio de la reconstrucción de las zonas afectadas.

Actualmente, un puerto es aún más necesario, por cuanto la carga que llega vía marítima – contenedores y otros bultos de alto peso o volumen – deben ser transferidos desde la nave que se encuentra fondeada a la gira en mar abierta, a una barcaza de 24 m de eslora (de Sasipa) atracada a su costado (abarloada) que los transportará a tierra; cuando la mar está mala, las maniobras deben suspenderse debido a los grandes balances que afectan en forma desigual a la nave y la barcaza, en espera que las condiciones mejoren; esto prolonga la estadía de las naves, con el consiguiente mayor costo de las operaciones de transporte y carga-descarga, situación que finalmente redunda en un marcado encarecimiento de los productos que se ofertan a la población isleña, incluyendo aquéllos de primera necesidad.

Al respecto, el alcalde de Rapa Nui, Pedro Edmunds, ha manifestado …”Descargar la carga en Rapa Nui es una pega que no se la doy a nadie, es extremadamente peligrosa, hay operarios que han quedado mutilados o han muerto aplastados entre los contenedores”. Por su parte, José Rapu, comisionado de la Codeipa (Comisión de Desarrollo de Isla de Pascua) ha expresado… “Con un muelle evitaríamos que el barco esté en alta mar, con sus motores encendidos, contaminando o dañando los corales”…”hay tanta gente en la isla que todo lo que llega se acaba altiro, especialmente los materiales de construcción”…. “Nos hemos quedado sin gas licuado, sin harina, el pan está costando $2800; por lo tanto es muy necesario un muelle para combatir el desabastecimiento…  ”Juan Fernández tiene un muelle y son 500 personas; aquí somos 7000 y miles más como población flotante y no tenemos nada. ¿Cómo se explica eso? (Ref: “Rapa Nui: una isla sin muelle” artículo de Ximena Bertin, publicad el 11 Mayo 2018).

Pero un puerto en Rapa Nui es también necesario, porque su ubicación otorga a nuestro país una proyección oceánica, una posición geopolítica importante que se interna en el cuadrante sureste del Pacífico – el océano del siglo XXl – al cual tiene acceso aproximadamente la mitad de la población mundial. Rapa Nui podría constituirse  en un importante apoyo ubicado a medio camino de las rutas marítimas y aéreas que cruzan el Pacífico; pero para ello se requiere dotarla de un puerto, que asegure la soberanía nacional en esa lejana posición chilena y que, además, apoye al turismo, la pesca, la agricultura y el comercio de exportación de productos isleños.

Pero es difícil ubicar una zona para la construcción del puerto requerido, no sólo porque el perímetro de la Isla carece de bahías naturales protegidas, sino también, porque los rapanui no están de acuerdo con que aquél se establezca en lugares que, siendo adecuados, son para ellos lugares sagrados y respetados.                            

En 1991, el gobierno descartó la construcción de un puerto debido a su alto costo. Ese mismo año, se denunció la aparición de una estampilla o sello en la Polinesia Francesa, con la imagen de Isla de Pascua.

En enero 1992, el senador y almirante Dn. Ronald Mc Intyre pidió no postergar la construcción de un puerto en la Isla, pero no fue escuchado.

Cabe recordar que entre enero de 1954 y mismo mes de 1964 el aprovisionamiento anual de la isla fue cumplido exclusivamente por el transporte  de la Armada nacional “AKA Presidente Pinto”: fueron 12 sus comisiones, una por año – salvo 2 en 1963- transportando una media de 950 toneladas por viaje, más cientos de pasajeros. La dotación del “Pinto”, con 4 pequeñas barcazas (de desembarco, con fondo plano) tipo LCVP, llevaba la carga al pequeño molo de Hanga Piko ubicado a unos 1000 metros de su fondeadero, de acceso rocoso y peligroso, atravesando previamente una barrera de olas que en oportunidades, muy grandes, imposibilitaban su cruce. Las faenas de descarga y posterior carga eran sólo diurnas, y duraban entre 8 y 10 días.

Actualmente el aprovisionamiento de las necesidades isleñas está en manos de empresas particulares que, se me ha informado, cuentan con representantes en la Isla para atender los requerimientos de sus habitantes.

Como no serían más de 7000 los chilenos-rapanuis  directamente beneficiados con el puerto, no cabría analizar y decidir su construcción utilizando un criterio continental-economicista, sino haciendo primar su importancia étnica, cultural y geopolítica. No cabe duda que todo Chile lo apoyaría, en beneficio de un mejor bienestar de su población isleña  y consolidación de Chile como una nación que domina el centro geográfico del Pacífico Suroriental.

 En Revista Mar 1987, COREDE manifestaba: “Sin puerto es probable que no haya Isla de Pascua. Y sin Rapa Nui no habría igual destino en el  Mar Chileno. (pág 87).