Viña del Mar, 22 octubre 2019

 Adolfo Carrasco Lagos

Desde que se implantó el estado de emergencia en diferentes regiones la semana pasada, las Fuerzas Armadas y de Orden han sido permanentemente provocadas con insultos groseros inaceptables para cualquier ser humano, vociferados por turbas bien aleccionadas o por pequeños grupos insertos entre la masa humana que las rodea. Más aún, diariamente, militares y carabineros armados que cubren en primera fila la protección de supermercados y otras infraestructuras importantes para la sociedad nacional, han sido provocados ya sea por muchachos que, usando diferentes tácticas, los ridiculizan ante la masa vociferante que los observa, o por mujeres que los abrazan y besan, tratando de convencerlos, me imagino, que abandonen sus armas y se unan a su causa. Inaceptables han sido también las actitudes del diputado del Frente Amplio Gabriel Boric, quien fue fotografiado mientras gritaba en la cara a un militar que volviera a sus cuarteles, y del alcalde comunista Jadue, quien increpaba con violencia a un carabinero.

Incluso una conductora de noticiario TV se permitió criticar en forma constante y muy molesta, a militares que han detenido a personas por no respetar los horarios de toques de queda, demostrando así su ignorancia respecto al tema.

No cabe duda que este irrespeto actual para con los derechos humanos de las FFAA y de Orden se fue gestando a través del tiempo, siendo varias las razones de aquello; entre estas: cuando se achacó erróneamente a las FFAA y de Orden toda la culpa de los trastornos sociales e irrespeto a los derechos humanos acaecidos durante el gobierno de la Unidad Popular regida por Salvador Allende; cuando cientos de militares, marinos, aviadores, carabineros, policías de Investigaciones, gendarmes e incluso civiles, todos ya en retiro, continúan siendo juzgados por hechos sucedidos hace más de 45 años, acusados en forma mentirosa de violaciones de derechos humanos, por disposición de ministros en visita que no han respetado el “principio de legalidad” dispuesto por nuestra Constitución y leyes vigentes; cuando diputados de izquierda en el Congreso Nacional u otros lugares públicos insultaron a carabineros que cumplían con su deber, y cuando un actual senador, se afirma que ebrio, atropelló y mató a un carabinero, sobreseyendo la justicia a todos estos políticos responsables; cuando imberbes estudiantes del Instituto Nacional lanzaron en reiteradas ocasiones bombas molotov a carabineros desde el techo de su Instituto, sin que estos estuvieran autorizados para defender sus vidas; cuando las autoridades correspondientes a diferentes ministerios no supieron o no se atrevieron a poner coto inmediato al actuar terrorista de los mapuches, al no permitir que  carabineros entrenados para la lucha antiterrorista y posteriormente militares, operaran con la fuerza necesaria para superar el terrorismo en la zona araucana y, cuando prácticamente todas las tropelías de esos terroristas, pese a los informes de carabineros y posteriormente de fuerzas militares, fueron postergadas o desechadas por jueces temerosos o ineptos, aduciendo que faltaban antecedentes para poder sancionar y, también, cuando el rector de una universidad de Valparaíso autorizó al líder de la Coordinadora Arauco-Malleco (CAM) para que presentara un libro en que exponía a los alumnos universitarios sus prolegómanos terroristas, ensalzando su objetivo de constituirse en una nación independiente dentro del territorio nacional.

Influye también en ese irrespeto actual observado para con las FF.AA. y de Orden, el que las comunidades millenials y posmillenials no tienen la menor idea del significado de la imposición en el país de un estado de excepción, en este caso el de emergencia, porque actualmente ningún gobierno se ha atrevido a exponer oficialmente temas referentes a las FF.AA. y de Orden en algún Manual de Educación Cívica.

Cabe expresar, antes de terminar, que nos ha llamado la atención a muchos, el orden y la simultaneidad con que se han generado grandes destrozos e incendios a partir del viernes pasado: primero, se destruyeron y quemaron diferentes medios de transporte, como decenas de buses y estaciones y carros de la red del metro de Santiago; se continuó con el saqueo e incendio de grandes y pequeños locales proveedores de alimentos y medicinas para la población en diferentes regiones del país, tales como supermercados y farmacias y, luego, la destrucción e incendio de diferentes infraestructuras de servicios públicos, también en las grandes ciudades. Todo lo anterior, visto en conjunto, aparece como un efectivo plan para generar el caos en nuestro país y evitar que el actual gobierno logre cumplir su Proyecto País. De ser así, los organismos de Inteligencia Nacional tendrán que trabajar duro para encontrar a los responsables.

Resumiendo, además del tremendo daño que ha recibido el país en tan pocos días, sus FFAA y de Orden han debido soportar en forma estoica un verdadero y muy duro “búling” de parte de ciudadanos nacionales ignorantes de la misión y visión de ellas y también ignorantes de nuestra historia patria, al insultar a quienes han velado por más de 200 años en forma permanente por la seguridad nacional, pues sin ellas, nuestro país viviría permanentemente intranquilo, entre otros motivos, conociendo los apetitos de nuestros tres vecinos, de conseguir para sí alguna parte de nuestro territorio patrio.

Y hoy, 22octubre, por primera vez, en su cuenta al país, nuestro Presidente de la República ha reconocido el valor de las Fuerzas Armadas y de Orden nacionales. Espero que no lo olvide.

Termino este escrito, lamentando que en muchos establecimientos educacionales públicos se siga enseñando a los niños y jóvenes, ya sea  en forma directa o indirecta, a través de textos oficiales, episodios relacionados con ese lema marxista que reza “Ni perdón ni olvido”. ¿Así, cuando llegará la verdadera paz a nuestro país?

Adolfo Carrasco Lagos